Amsterdam todo el año

AMSTERDAM, UN MUNDO DISTINTO.

La mágica Ciudad de Ámsterdam combina sus extensos canales y numerosos puentes con la original arquitectura de los siglos XVI y XVII, increíblemente concentrados en una pequeña superficie.

Una visita a la capital de los Paises Bajos conlleva un alto contenido cultural, ya que obras de famosos artistas como Rembrandt y Van Gogh, están alcance de todos en más de 50 Museos que atrapan a millones de turistas cada año.

Recorriendo sus calles, Ámsterdam ofrece la historia viva de una de las ciudades mas bellas y románticas de Europa.

Ámsterdam es una ciudad abierta y tolerante, combina una sólida cultura con gentes de hábitos sencillos, y brinda una oferta permanente de variados entretenimientos.

Quienes ya pasaron por allí, conciden en que cualquier visita se hace fácil con el eficiente sistema urbano de transporte que dispone. Todo está cerca y es común ver a las princesas locales viajar en bicicleta.

Es más que recomendable programar un largo paseo navegando por los mágicos canales y descubrir los secretos de la ciudad que hizo del agua un recurso valioso.

Recomiendan incluir en los paseos la degustación de algunas de las delicias locales: la tarta de manzanas, las patatas fritas, los panqueques gigantes en diversos sabores, el arenque marinado, sin olvidar la variada oferta de cervezas y ginebras que se sirven en bares originales de los años 1.600.

Los ciudadanos de Ámsterdam suelen proveerse de lo necesario en varios mercados, que en algunos días de la semana, se instalan en sus calles. Son coloridos, originales, hay buenos precios y gran variedad de artículos, frutas, verdura, carne, pescado, flores, antigüedades, ropa nueva y de segunda mano, cuadros, libros. Son una fiesta donde no faltan los músicos y artistas.

Bien vale la pena llegarse hasta los mercados, otro atractivo para los foráneos.

Y si ha llegado la noche, salga a recorrer Ámsterdam y encontrará muy buenos bares y restaurantes, y buena música para escuchar o bailar. Hay para todos los gustos, karaokes, salseras, tango, disco.

Y naturalmente, Ámsterdam tiene otro rasgo distintito que es la Zona Roja, donde detrás de los vidrios las mujeres en ropa interior saludan coquetas, sonríen y hacen señas con el dedo índice, como quién invita a pasar a través de la vitrina exterior.

Toda la zona con sus luces de neón y espesas nubes de marihuana que flotan en el ambiente, generan una sensación muy particular.

Todo parece legal en ese ámbito, en donde visitantes de todo el mundo encuentran satisfacciones a sus curiosidades de morbo e ilegalidad sin que nadie los persiga.

El lema del Barrio Rojo de Amsterdam es: hagan lo que quieran, siempre y cuando no molesten a nadie.

Esto es Ámsterdam, la atrapante capital de la antigua Holanda, simbolismo de una comunidad que adora a una argentina: la reina Máxima de los Países Bajos.