Agua de Oro tradicional

AGUA DE ORO, HISTORIA DEL TURISMO CORDOBES.

Enmarcada por el intrincado derrotero del río Agua de Oro, la población fue creciendo hasta convertirse en un símbolo inconfundible de la tranquila y serena región de las Sierras Chicas cordobesas.

Agua de Oro pasó de lugar de residencia de descanso de distinguidas familias argentinas (las que nunca se despegaron de la comarca), a parada obligada de los turistas en su placentera trayectoria serrana.

Las formidables construcciones erigidas de manera desperdigada en terrenos de amplios parques avanzando por las laderas de los cerros, fueron recibiendo con el paso del tiempo a vecinos que se radicaban en viviendas más reducidas. Eso sí, sin perder ese perfil señorial que nunca dejó de ser el distintivo del lugar

Algunos hoteles de ajustada capacidad de alojamiento, permiten a sus propietarios brindar a los pasajeros una cálida atención personalizada, aportando incluso, alimentos caseros que difícilmente se puedan degustar en otras latitudes.

El sereno curso de agua, cristalino y fresco hasta el extremo, invita a realizar largas caminatas por sus márgenes, convirtiendo el recorrido en una odisea, subiendo y bajando piedras y desniveles de los más variados tamaños.

Los coincidentes emprendimientos familiares surgidos en las últimas décadas, le dieron a Agua de Oro un singular perfil gastronómico, ofreciendo actualmente una muy variada cartelera de pequeños restaurantes gourmet. Los fines de semana de todo el año, la panorámica ruta que va enhebrando los pueblos de la región, es transitada por vehículos de familias procedentes de Córdoba Capital que buscan compartir manjares caseros en un ambiente incomparable.

Además de los infaltables reductos de lomos, pizzas y empanadas, los paladares exigentes encuentran en los restaurantes la posibilidad de degustar jamón serrano, pescados, pastas caseras y el cabrito cordobés.

Súmele a ello, la gran cantidad de vinos surgidos de bodegas de la zona y de innumerables cervezas artesanales. Las casas de té con tortas y dulces regionales, levantan la apuesta gastronómica.

Agua de Oro posee varios talleres con artesanías de artistas de la zona, locales convertidos en reductos culturales ideales para apreciar en una tarde.

La población posee una envidiable conectividad, ya que se encuentra cerca de una encrucijada carretera que le permite en minutos trasladarse a Punilla, al norte cordobés, a la estratégica Avenida Circunvalación capitalina y a escasos kilómetros del Aeropuerto Internacional.

Agua de Oro, tranquilo reducto de Sierras Chicas, es un destino perfecto para recargar el espíritu en medio de un ambiente amigable al extremo. Para muchos, es imposible encontrar en estos tiempos, un sitio que reúna las características del promocionado “turismo de cercanía”, como la emblemática Agua de Oro.