Delta del Parana

DESCUBRIR EL DELTA….MATERIA PENDIENTE DE LOS ARGENTINOS.

No son pocos los “trotamundos e influencers” internacionales que destacan en redes sociales o revistas especializadas, la singular belleza de esta porción del territorio argentino (a la que comparan con la cinematográfica geografía de Malasia) en contraposición a la muy baja consideración que le tienen los propios argentinos.

Estamos hablando del Delta que se forma en la parte final del Río Parana, tras su paso por las costas de la ciudad entrerriana de Diamante, cuando su curso se subdivide en riachos y riachuelos que dejan en su interior un cúmulo de atrapantes islas, islotes y bancos, conformados por arena, limo, arcilla y diversas materias orgánicas.

Esos terrenos separados por cursos de agua, presentan una vegetación nueva con características selváticas y están habitados por insectos, arácnidos, serpientes, monos y algunos felinos arrastrados por los camalotes desde la región del Matto Grosso.

Navegar entre las islas constituye una experiencia única y fascinante, que valió, incluso, para que allí se filmarán innumerables películas argentinas y extranjeras, narrando historias que el anecdotario popular fue dejando durante el afianzamiento de la construcción de lujosos chalets pertenecientes a familias de las clases altas de la sociedad porteña y de origen europeo.

Si bién el Delta del Paraná fue experimentando cierto desarrollo en materia de actividad turística (pequeños cascos de estancia y grandes salones para fiestas o eventos empresariales), todavía no explotó para convertirse en el destino de jerarquía que debería tener en esta parte del mundo. Al menos, inversores y especialistas en la materia, consideran que “estaría faltando el respaldo de una política firme y sostenida para que ese desarrollo logre elevar el destino a los primeros sitiales de la consideración de los turistas”.

Nuestro Delta cuenta ya con varias carpetas de proyectos para la construcción de grandes resorts con modernos muelles para embarcaciones de lujo y sofisticadas, que están aguardando turno para su ejecución, mientras las islas y riachos solo reciben visitantes para fines de semana en familia o reuniones corporativas….algo mas que recomendable para disfrutar (pese a todo) de un territorio maravilloso de nuestra Argentina.