El Chalten, Patagonia

EL CHALTÉN, IMPACTANTE POSTAL PATAGÓNICA.

Una de las excursiones preferidas por los viajeros que llegan de todo el mundo a El Calafate, es la que implica destinar (al menos) una jornada para disfrutar de El Chaltén.

Se debe recorrer una solitaria cinta asfáltica durante más de dos horas, en cuyo trayecto se puede  apreciar mucho de la planicie patagónica y pausar el viaje en un singular paraje histórico..

En el parador La Leona (justo a mitad de camino) se aconseja no desperdiciar la ocasión de degustar el especial café superfuerte y las exquisitas tortas caseras

Los desniveles por mesetas interminables, salpicados con característicos arbustos agrestes y muy bajos, se ven surcados por camélidos que brincan por los campos, solitarios o en mandada, superando incluso las líneas de los alambrados.

Restando 5 kilómetros para el ingreso al pueblo, se ubica el mirador, parada obligada de los turistas, quienes tienen ante sí uno de los espectáculos más fascinantes: la panorámica de El Chaltén, con el imponente Monte Fitz Roy y el Cerro Torre de fondo.

Imposible dejar de lado esta visión única del poblado más nuevo de la República Argentina, allí en su frontera con el territorio chileno.

La zona urbana de la denominada Capital Mundial del Trekking, posee un valor arquitectónico inmenso, ya que todas las construcciones se ajustan a un código de edificación estricto: viviendas y comercios de hasta 2 plantas, con techos a dos aguas, preparados para soportar las extremas temperaturas invernales y la temporada de nevadas intensas.

Las pintorescas y coloridas casas de El Chaltén, se van sucediendo sin amontonarse y describiendo una fisonomía singular, que provoca una sedante sensación a medida que se recorren las ordenadas calles. Las arterias , avenidas y boulevares, solo se ven invadidas por las piedras de todo tamaño que el fuerte viento arrastra desde los rebordes orográficos del poblado.

A lo largo de toda la localidad, las propiedades privadas se van alternando con residenciales muy acogedores, negocios de souvenirs, de ropa de montaña y restaurantes familiares que ofrecen los platos gourmets característicos: cordero patagónico, variedad de truchas y salmónidos, costillares a la llama y las pastas en combinación con los vegetales más increíbles.

Hay que sumar a este panorama, las carpas y los trailers que llevan al lugar los jóvenes y no tan jóvenes aficionados al trekking y a las escaladas, lo que le dá un toque muy particular al escenográfico poblado sureño, en donde las mochilas dejaron de lado las sofisticadas valijas de los viajeros.

Los escaladores encuentran en el Fitz Roy y la impactante pared vertical rocosa inmensurable que marca uno de los límites del casco urbano, ese desafío que llena de adrenalina hasta los propios observadores de la aventura.

Esto es El Chaltén; un sitio único que provoca intensas sensaciones, que los argentinos no deben dejar de experimentar, aprovechando, incluso, las recomendaciones de vivir los viajes de cercanía.