asamblea aeronavegantes

EL PELIGRO ACECHA AL CABOTAJE.

No es un falso relato el crecimiento de la actividad turística, principalmente interna, en los tradicionales destinos de nuestro país, pero las sombras nos dicen que las manos negras dejaron de hacer precalentamiento y están acentuando su accionar.

No se trata de un simulacro las expresiones de satisfacción en Salta, Cataratas, Puerto Madryn, Mendoza, Bariloche, El Calafate, Ushuaia, Jujuy (solo por tomar las más relevantes) por el incremento de visitantes y las consecuentes llegadas de inversiones en hotelería, gastronomía, eventos y otros rubros afines.

Ese aumento NO fue MAGIA; para ese incremento se realizaron acciones que están muy a la vista de todos, que no se las puede esconder. Y en eso NUESTRA CORDOBA resultó más que beneficiada  por esfuerzos propios y ajenos.

Por un lado el mejoramiento de las rutas y el aumento de las autopistas que promovieron la conectividad por tierra; y por el otro, la REVOLUCION DE LOS AVIONES que sumó inversiones, abarató costos e inyectó vuelos de cabotaje, en este servicio fundamental para dar respuesta a las modernas demandas de los viajeros.

Con su fantástica red de autopistas, autovías y carreteras, y con el funcional hub establecido por Aerolíneas Argentinas más el aporte de las emergentes compañías low cost, nuestra provincia pasó a ser la más beneficiada en este rubro. Pero, reitero, todo el país turístico recibió su cuota-parte de mejora.

Sin embargo, el esfuerzo de autoridades y empresarios está nuevamente amenazado por ese poder que desde siempre destruyó el progreso: el de los radicalizados gremialistas de la actividad aérea. Escudados en presuntos reclamos de incumplimientos patronales nunca constatados fehacientemente, empujan de manera frecuente a sus afiliados,  a dejar de a pié y frustrar las expectativas de viaje de miles y miles de familias. Se ha remarcado que los pilotos y tripulantes son, junto a jueces y legisladores, los que perciben las remuneraciones más elevadas en Argentina.

Es indudable que se trata de zancadillas políticas, de estos fanáticos que hoy boicotean los programas de crecimiento de los vuelos de cabotaje y que en el 2010, recordemos, apoyaron la cancelación de las operaciones comerciales internas de Aerolíneas Argentinas cuando sacaron los aviones para llevar barras bravas y fanáticos militantes a ver los partidos del Campeonato Mundial de Futbol de Sudáfrica. Fotografías e informes periodísticos, revelaron que entre los beneficiarios de esas butacas a precios irrisorios iban gremialistas aeronáuticos y sus familiares.

Este año (con el advenimiento de las elecciones presidenciales) nuevamente los maquiavélicos cabecillas de los sindicatos aeronáuticos, profundizaron las amenazas y la “siembra de pánico”, en momentos en que miles de familias planifican su descanso del receso invernal, y  los empresarios y habitantes de destinos turísticos esperan con ánsias a los visitantes para equilibrar su economía doméstica.

Esperemos que la ciudadanía repudie y destierre definitivamente a estos energúmenos, que mediante actitudes violentas, de triste pasado y oscuros objetivos, arremeten con las esperanzas no solo de los viajeros, sino también de los hoteleros, gastronómicos, empresarios teatrales, transportistas y artesanos que aguardan la llegada de cada temporada para recuperar las inversiones y alimentar sus sueños de crecimiento….