PRAIA DO FORTE Y UN TOUR INOLVIDABLE.

Brasil - Hotel
Tivoli Hotel -Praia Do Forte

Praia Do Forte es una fantástica porción de territorio del impactante estado de Bahía, en el nordeste del litoral atlántico brasileño, con una fisonomía “caribeña” enriquecida con el patrimonio arquitectónico de fuerte contenido histórico, cultural y religioso.

Está ubicada a un centenar de kilómetros de Salvador, la capital estadual, que se cubren sobre una escénica autovía. El destino alberga a magníficos resort que enmarcan un pintoresco poblado de construcciones bajas y multicolores. La peatonal principal (plena de vida) pose un cantero central con árboles y arbustos en los que abundan pájaros y monos que hacen el deleite de los turistas que van buscando, al final del paseo y sobre las arenas del mar, una reserva de tortugas que integra el mundialmente famoso Proyecto Tamar.

En este rincón de Brasil, un grupo de periodistas argentinos compartimos el relanzamiento del complejo hotelero integrante de la cadena portuguesa Tivoli, el cuál era gerenciado en aquellos años por un compatriota. Se trata de todo un personaje en el ambiente del turismo; un profesional que recorriò el mundo definiendo el perfil de innumerables resorts playeros, conocido en el ambiente por su sobrenombre: “El Francés”.

Durante toda una semana fuimos disfrutando (y conociendo para nuestro trabajo) las bondades de la exclusiva atención en el Tivoli y también los atractivos turísticos de la zona como el proyecto Tamar, la noche de Praia Do Forte, el imponente Castillo Garcia D’avila, la reserva natural regional y, desde luego, el Pelourinho (casco antiguo) de la ciudad de Salvador.

Naturalmente, cada jornada terminaba con la degustación de caipirinhas a la luz de la luna, en una “sesensista” pista de baile en cuyo escenario la orquesta estable generaba un magnífico clima repasando los boleros internacionales de todos los tiempos.

Por aquellos días el hotel se convirtió en el sitio elegido por un acaudalado portugués que invitó a los 39 excompañeros de secundario, a compartir la celebración de su cumpleaños número 40. En verdad el grupo pasó una semana de maravilla; realmente (para ellos) inolvidable.

Y la última noche nuestra en el lugar, mientras realizábamos los comentarios y charlas de casi despedida, advertimos que la celebración de los portugueses comenzaba a incluir a personas ajenas al grupo.

Al son de la música “mantearon” al cumpleañero y lo arrojaron a la transparente piscina principal ubicada junto a las mesas de la pista. La simpática comitiva lusa siguió el ritual con cada uno de sus miembros……..y amplió, de repente la fiesta a una familia de brasileños y dos parejas de norteamericanos, que de buén grado aceptaron sumarse a la farra.

La última mesa ocupada era la que albergaba al vasco-cordobés Juan Jose Erramouspe, por entonces responsable del suplemento de turismo de La Voz del Interior; al rosarino del diaro La Capital, Ricardo El Indio Luque y a quién suscribe. Estábamos seguros que no nos salvábamos y fuimos los únicos que atinamos (sigilosamente) a despojarnos de zapatos, documentos, dinero y relojes……….

Naturalmente terminamos en el fondo de la piscina, tras lo cuál nos reímos y aplaudímos con los celebrantes y aceptamos el convite de “otra vuelta de caipi”.

Como buenos argentinos nos sumamos a la fiesta, pero debimos dejar de lado la invitación a la gran celebración cumpleañera del dia siguiente (en una carpa levantada junto al mar y animada por artistas llegados desde Rio de Janeiro) porque ya teníamos programado el regreso.

-Horas antes del comienzo del descomunal banquete, los tres teníamos que presentarnos en el Aeropuerto internacional de Bahia para tomar los vuelos hacia Rosario y Córdoba.

Pero eso no fue todo.

Durante una cena de agasajo que los ejecutivos del Ecoresort Tivoli tributaron al grupo de prensa argentino, todos vivimos un momento de profunda emoción cuando los veteranos y reconocidos escribas del mundo del turismo, Erramouspe y Luque decidieron ratificar en público la vigencia de su amistad de años (sí, como las que realizan los matrimonios después de años de casados).

Después de brindar emotivas palabras de ambos, recordando el anecdotario de los viajes compartidos por los destinos mas fascinantes del mundo, procedieron a intercambiar las indumentarias oficiales de sus respectivos clubes de futbol (son fanáticos seguidores de sus divisas): Belgrano de Córdoba y Rosario Central.

Se trató de un momento  imborrable, protagonizado por dos “tipos queribles y muy recomendables”, que, como corresponde terminó con el brindis con refinado champagne (perdo, espumante” francés.